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martes, 20 de abril de 2010

Te Amo y te odio

Cómo se extraña Cusco una vez fuera de la ciudad. Y yo que me harto de la gente, los chismes, los carros, las marchas; no me doy cuenta que cuando no estoy, cuando me voy lo extraño. Pero no extraño a la gente, no extraño los chismes, no extraño las marchas, no. Sería de locos añorar tanta estupidez.Yo extraño los cielos azules, los amaneceres limpios con aire seco y frio; ese mismo que te rompe la nariz al respirarlo. Extraño los atardeceres, el azul violeta de su cielo de media tarde, extraño ver al sol ponerse en aquel cerro y amo estirar mi mano y contar con mis dedos la diferencia que queda para que se oculte. Extraño la lluvia con viento que golpea la ventana a medianoche, extraño el pan!!! Amo caminar por las calles, sin más ánimo que caminar y observar. Amo caminar mientras llueve y cubrirme toda y caminar mientras todos corren. Extraño salir a pasear con mi niño, llevarlo en el coche y que sienta el sol y el aire, y que ame la luz y el color de esta ciudad.
Amo Cusco, lo amo profundamente, lo veo en la tele, tan lindo, tan luminoso, veo los colores de sus días y siento la energía. Quisiera estar ahi. Ojalá mi hijo sintiera algún día lo mismo, el amor se transmite, ojala este bello niño ame con profundidad esta hermosa ciudad y pueda añorarla y quiera y ansíe regresar cuando esté lejos.
Seguro que la historia será diferente cuando llegué de nuevo a Cusco. Disfrutaré unos días de sus días y pasado un tiempo lo odiaré a más no poder, añoraré lo que no existe ni existirá en la ciudad, me hartaré de la gente, me entrarán ganas de matar a alguien ( o a todos) y pensaré en que sería bueno salir del Cusco por un tiempo.
Naturaleza humana la llaman.

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