La verdad es que no solo quiero hablar sobre lo lindo que es Cusco, porque de que es lindo pues es bello. Eso de que algo te atrapa y te retiene es verdad, no sé si será la energía que dicen sienten algunos, o simplemente será mi profundo amor por esta ciudad donde nací hace ya bastantes años. NO, también hablaré, o mejor dicho escribiré sobre ese tremendo estrés que produce vivir en una ciudad pequeña, SIII las ciudades pequeñas estresan, aunque no lo crean. Nada tiene que ver el caos vehicular, o la delincuencia, o la rapidez de sus jornadas. Mas bien es el estrés de conocer a todos y de que todos se conozcan, el agotamiento al escuchar ¿''Cómo te apellidas mamita?'' y el sinfin de chismes, comentarios, habladurias y porquerías que la reducida mente de algunos inventa.
Cusco, mi querido Cusco, no pretendo atacarte, te perdono.. sólo por que te amo, lo que no perdono es que no tengas ni una bendita sala de cine, así como tampoco te perdono que no tengas parques con flores y arboles verdes y que en vez tengas tanta Feria del Altiplano ( la verdad es que las odio) y ni que decir de esas calles que parecen destruidas por mil bombas. Cusco, Cusco... sé que no culpa tuya, algunos no saben lo que vales y te llenan de cemento.
Ya seguiré con eso mas adelante.
domingo, 21 de marzo de 2010
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Estoy de acuerdo en amar con pasíon y dar lo mejor de uno, pero siempre guardar algo para si mismo. Eso es de uno, únicamente de uno. Si la relación termina quedará ese pedacito, ese santuario, al que solo tiene acceso quien lo construyó. Con eso podemos empezar nuevamente con bases sólidas.
ResponderEliminarSiii, pero a veces no guardamos nada, lo damos todo.. así aprendemos, equivocandonos.
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